lunes, 20 de noviembre de 2017

LA NOCHE DEL ESCAPARATE...............JORGE DAVID ALONSO CURIEL



TÍTULO: LA NOCHE DEL ESCAPARATE
AUTOR: JORGE DAVID ALONSO CURIEL
EDITORIAL: EDICIONES ATLANTIS
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2017
GÉNERO: RELATOS


SOBRE EL AUTOR:
   Jorge David Alonso Curiel (Valladolid 1975),  es licenciado en Filología Hispánica, escritor, crítico cinematográfico y articulista en diferentes periódicos. Ha publicado numerosas obras de diferentes géneros: la novela breve Las guerras han terminado, el libro de relatos eróticos Tu mejor pecado y los libros de relatos cortos Yo conocí  un hombre satisfecho y Saber Moverse (ver reseña), el poemario Reflejos en el cristal cotidiano (ver reseña) y numerosos relatos en diversas antologías.

RESUMEN:
    Las siete historias de este libro están ambientadas en la noche, y en ella los personajes vivirán sucesos que les cambiarán para siempre. Un hombre perseguido por un posible psicópata; una joven que, harta de tener que vivir con sus padres, conseguirá un lugar peculiar donde residir; una mujer abandonada inexplicablemente por el hombre de su vida; un joven que en la sala de espera de un hospital se pone a charlar con un hombre que le narrará un suceso macabro ocurrido hace años; un exmilitar que en un arrebato en una noche invernal, intentará acabar con todos los agentes de policía que se cruzan en su camino; la vuelta a su pueblo de un comisario harto y defraudado por todo; y un tipo que es secuestrado y encerrado en un sótano por cuatro individuos.

OPINIÓN PERSONAL:
     Leer a Jorge David es disfrutar siempre  de una escritura sosegada, natural, limpia, tranquila, con un lenguaje sencillo y coloquial, es dejarte seducir por  los diálogos y monólogos interiores de sus personajes que son como cualquiera de nosotros, es  empatizar con ellos,  vivir sus avatares y sufrimientos diarios o extraordinarios, porque de todo hay en estos relatos,  sumergirte en la historia y reflexionar sobre qué harías tú si algo así te ocurriera.
    Y es que en la noche ocurren muchas cosas, y si no que se lo pregunten a Juan, el protagonista de La noche del escaparate, para mí uno de los mejore relatos del libro, cuya noche se convierte en una pesadilla cuando, a la salida del trabajo, al mirar en el escaparate de una zapatería ve el reflejo de un hombre que empieza a perseguirle. Esto ocasionará una serie de desdichas encadenadas que deberían provocar una reacción en el personaje, hasta ahora descontento con su forma apática de encarar la vida, aunque el autor deja abierta a la interpretación del lector si la experiencia producirá o no ese cambio de actitud.
   Aparte de la noche como elemento común en todos los relatos, se encuentran también otros problemas que atormentan o entristecen al ser humano como es el amor o la falta de él. Varios de los relatos entre los que se encuentran La leyenda del corredor triste que salió del río, La noche del escaparate, Lo que esconden las puertas o Las guerras han terminado, comienzan con una pareja que se rompe, hecho que condiciona el resto de la historia. Tienen en común, además, que están contados en primera persona por lo que solo conocemos el punto de vista del protagonista y nos tenemos que fiar de él.
   Otro de mis relatos favoritos es Un traje azul. Aquí tenemos a dos desconocidos que coinciden en una sala de espera de las urgencias de un hospital, uno de ellos le confiesa al otro, al que probablemente no volverá a ver en su vida, un hecho luctuoso ocurrido hace trece años. Nos invita a reflexionar sobre el sentimiento de culpa y la necesidad de descargar la conciencia, al igual que ocurre en Las guerras han terminado, aunque en este caso el sentimiento liberador  se produzca mediante la escritura.
    La noche es muy dada también a la soledad, pero a veces esta soledad es buscada y se puede disfrutar de ella con la imaginación como hace la protagonista de Tiempos oscuros, un relato muy cortito pero a la vez muy contundente.
    Para cerrar el libro, Jorge David nos cuenta una historia muy dura, en la que un apacible paseo durante la noche se convierte en una angustiosa y real pesadilla. El brillo en el sótano es un  relato con el que el autor nos demuestra que también sabe escribir muy bien sobre el terror, ya sea real o sobrenatural, que sabe producir ansiedad y sufrimiento en el lector, haciéndolo con maestría, sin dejar de lado su natural estilo de contar las cosas.
   La noche del escaparate es un libro delicioso para saborear lentamente, como un trozo de chocolate negro, aunque es muy posible que te lo tragues de casi una sentada como hice yo. Lo bueno que tienen los libros, a diferencia del chocolate,  es que siempre están ahí para repetir y volver a disfrutar o incluso disfrutarlo con más intensidad en una segunda lectura.

 
 

sábado, 4 de noviembre de 2017

ELLOS NOS QUIEREN A TODOS..............JUAN JOSÉ DÍAZ TÉLLEZ



TÍTULO: ELLOS NOS QUIEREN A TODOS
AUTOR: JUAN JOSÉ DÍAZ TÉLLEZ
EDITORIAL: AUTOPUBLICADO (AMAZON)
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2017
GÉNERO: TERROR-SUSPENSE

SOBRE EL AUTOR:
  Juan José Díaz Téllez nació en Málaga en 1969. Según él mismo indica está especializado en dos campos muy diferentes: por una parte el terror y el suspense y por otra la literatura infantil. Su primera novela publicada fue La habitación 352 (2013) a la que siguieron: Raíz, El juego del diablo y Tábula rasa. Además, ha publicado relatos cortos en diversas antologías.

RESUMEN:
  “Los vecinos de un edificio se ven atrapados por una extraña sustancia de un desagradable color grisáceo que se aplasta contra los cristales de las puertas y ventanas exteriores, haciendo imposible salir. El silencio más absoluto parece haber tomado el lugar de las comunicaciones: sin Internet, sin señal telefónica, ni radio, ni televisión, se hace imposible recibir cualquier noticia del exterior. El mundo se reduce ahora a cuatro plantas con dos viviendas de lujo en cada una de ellas, y su población a unos propietarios que guardan extraordinarios secretos, algunos sorprendentes, otros inconfesables.

Conforme va pasando el tiempo sin que reciban ayuda ni comunicación alguna del exterior, los vecinos van concienciándose de que lo que ha ocurrido puede ser algo global, algo que no les afecta sólo a ellos, sino al mundo entero. Es entonces cuando comienzan a surgir los problemas. A la preocupación por la futura escasez de alimentos o de medicamentos se unen los extraños acontecimientos que comienzan a suceder cuando uno de los propietarios entra en contacto con la sustancia y parece entrar en trance, repitiendo sin cesar las frases "Ellos nos quieren a todos" y "Pronto seremos uno".
Pero... ¿Quiénes son ellos? ¿Qué significan esas enigmáticas frases?”

OPINIÓN PERSONAL:
      Hace un par de años,  en la antología de terror Dejen morir antes de entrar  leí un relato titulado Se arrastran en la oscuridad que me gustó mucho. Es una gran antología y todos los relatos me gustaron, pero para mí este destacaba sobre los demás. No conocía al autor, pero cuando Juan José Díaz Téllez  se puso en contacto conmigo para ver si me interesaba hacer una reseña de su nueva novela y supe que era el autor de este relato, le dije que sí sin pensármelo dos veces, pues ya tenía casi una garantía de que me iba a gustar. Mis expectativas se han cumplido, aunque, para ser honesta, creo que le podría haber sacado un poco más de jugo a algunas situaciones.
   En los primeros capítulos nos presenta a todos  los personajes que habitan en cada uno de los pisos de un edificio que,  por motivos de corrupción urbanística, se ha quedado aislado y  alejado de la ciudad. Los capítulos son muy cortos y en estos primeros nos deja con la intriga de saber qué es lo que todos ven al abrir la persiana que los deja tan alucinados.
    Los personajes son variopintos: una pareja algo mayor sin hijos donde la mujer es una arpía y el hombre un pusilánime dominado por ella; otra pareja con dos hijos pequeños; tres hermanas ancianas con síndrome de Diógenes; dos hermanos frikis que acaban de independizarse de sus padres; una madre separada con un hijo adolescente, hiperconectado a todas las redes sociales, que no soporta a la nueva pareja de su madre que vive con ellos; dos amigas blogueras famosas dedicadas a la escritura de terror; tres inmigrantes africanos que, en el momento del incidente, se encuentran en el piso patera realquilado por otro inquilino y dos chicos y una chica recién llegados al edificio. Todos los personajes están muy bien dibujados, alejados de los estereotipos, aunque sin llegar a ser demasiado estrambóticos. Son como pueden ser  los vecinos de cualquier comunidad de nuestra ciudad, incluida la nuestra. Todos se encuentran con la misma situación cuando se despiertan ese día y una sustancia gris  los deja aislados del exterior, pero la reacción de cada uno es bien  diferente. A partir de aquí es cuando empiezan a relacionarse entre sí y se conocen en realidad.
   El lector también desconoce lo que sucede por lo que se va  enterando  a la vez que los protagonistas y eso es lo que le hace continuar leyendo: saber qué es lo que los mantiene aislados y por qué.  El  autor consigue, a través de una prosa fluida, amena y coloquial mantenernos en vilo cambiando en cada momento de apartamento y de protagonistas, mostrándonos sus reacciones y contándonos la trayectoria de sus emociones, lo que nos hace querer u odiar a cada uno de ellos.
   En cuanto a la acción considero que tiene algunos altibajos, situaciones en las que te preguntas cómo es posible que los protagonistas se tomen las cosas con tanta parsimonia y momentos en los que la acción te atrapa, llegando a ser vertiginosa  en los capítulos finales. Dentro del ambiente tenso y claustrofóbico no falta alguna escena en la que el humor es el protagonista y aporta el toque distendido y divertido de la trama.
   Yo no la clasificaría como una novela de puro terror porque no tiene una atmósfera opresiva en exceso, ni momentos estremecedores de verdad, ni escenas demasiado duras,  pero, desde luego,  sí consigue mantener nuestro interés e incertidumbre por saber el desenlace que, sin ninguna duda, es lo más sorprendente por su originalidad y falta de previsibilidad por parte del lector.

    El final es insólito, impactante y bastante posible en una sociedad como la actual, abocada a no tener límites en ningún sentido. Estoy segura de que te sorprenderá.



martes, 31 de octubre de 2017

HALLOBLOGWEEN 2017




   Este año vuelve Teresa Cameselle a convocarnos en su blog para escribir relatos de terror en su HALLOBLOGWEEN 2017. Esta vez el tema es LO QUE NO SE VE.
   Si queréis leer todos los relatos podéis pinchar en el enlace.

  “Nunca me verás, nadie lo ha hecho jamás, sin embargo sentirás mi presencia oprimiéndote el pecho cada noche, el simple acto de inhalar aire y expulsarlo te parecerá imposible y boquearás como un pez fuera del agua, tu corazón se desbocará hasta casi salirse de tu pecho, tu piel palidecerá cuando la sangre se detenga en tus venas, tus ojos solo verán oscuridad y eso no será  lo peor de todo. Notarás mi lengua viscosa recorriendo tus labios, tus pezones, tu sexo… ¡Mmmmm! Ya estoy saboreando tu sudor frío, notando en mis uñas los restos de tu piel, estrujando tu carne entre mis manos…”
    Anaís despertó sobresaltada de lo que creyó   una horrible pesadilla demasiado vívida.

   El espejo le devolvió su imagen mostrándole que no lo era. 

sábado, 28 de octubre de 2017

LA COCINA DE LA ESCRITURA..................DANIEL CASSANY



   Esta vez, la reseña que os traigo no la he hecho yo, aunque he leído el libro y coincido con ella. La ha hecho mi hijo Mario que, a pesar de estudiar ingeniería informática, lo ha tenido que leer y reseñar obligatoriamente en la universidad. Esto quiere decir que escribir bien no solo es importante si te vas a dedicar a la literatura sino que es necesario para manejarte en la vida. Este es un libro que te vendrá bien en cualquiera de los casos.

TÍTULO: LA COCINA DE LA ESCRITURA
AUTOR: DANIEL CASSANY
EDITORIAL: ANAGRAMA
PUBLICACIÓN: 1995
GÉNERO: TRATADO SOBRE ESCRITURA

   La cocina de la escritura pretende ser un manual de redacción destinado a toda aquella persona que tenga la necesidad de escribir. Daniel Cassany expresa su deseo de ayudar a los lectores a sobrevivir en un mundo en el que la escritura es fundamental, proporcionando las herramientas y los ingredientes necesarios para cocinar los escritos y degustarlos. El autor ha querido crear un libro para ser usado, es decir, que involucre al lector y le haga partícipe de la preparación, haciendo del libro algo ameno y práctico.
   Daniel Cassany es profesor en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona y, a partir de su experiencia impartiendo cursos de redacción, ha elaborado este manual. Su objetivo fundamental es rellenar un vacío existente en la formación de multitud de profesionales y escritores ante la vulnerabilidad de una página en blanco.
   Ha estructurado el libro de manera lógica, describiendo los pasos que se deben seguir desde que nace y se organiza la idea del escrito hasta la constante revisión y reelaboración del texto. En primer lugar, el lector se encuentra con una lección magistral en la que se exponen los principales estudios sobre redacción, tratando asuntos que van desde la legibilidad hasta el estilo y los procesos de composición. En segundo lugar, Cassany describe el proceso de pre-escritura, es decir, hace reflexionar al potencial escritor  sobre el material necesario para escribir, su motivación, cómo desarrollar sus ideas, cómo organizarlas y adecuarse a las circunstancias. Después detalla la escritura en sí misma y explica cómo formar los párrafos, las frases y las palabras así como a  hacer un correcto uso de la puntuación. Para terminar, el lector encontrará profundas reflexiones sobre la importancia de la revisión y paciente modificación del escrito. El profesor Cassany expone su manera de entender la escritura como un proceso de mejora continuo y acaba condensando los ingredientes de la redacción en un decálogo.
   En definitiva, La cocina de la escritura no es un manual de redacción más, es una guía funcional y amena que pretende dar unas pautas válidas y adaptables a cualquier escrito ante cualquier situación.
Mario Lozano Cortés

domingo, 15 de octubre de 2017

EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA ...............EVA GARCÍA SÁENZ DE URTURI





TÍTULO: EL SILENCIO DE LA CIUDAD BLANCA
AUTORA: EVA GARCÍA SÁENZ DE URTURI
GÉNERO: NOVELA POLICIACA
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2016
EDITORIAL: PLANETA


SOBRE LA AUTORA
   Eva García Sáenz de Urturi nació en Vitoria (Álava) en 1972. En 2012 publica La saga de los longevos, en 2014 Los hijos de Adán y Pasaje a Tahití y en 2016 El silencio de la ciudad blanca, primera novela de la Trilogía de la ciudad blanca.

RESUMEN
   “Tasio Ortiz de Zárate, el brillante arqueólogo condenado por los extraños asesinatos que aterrorizaron la tranquila ciudad de Vitoria hace dos décadas, está a punto de salir de prisión en su primer permiso cuando los crímenes se reanudan de nuevo: en la emblemática Catedral Vieja de Vitoria, una pareja de veinte años aparece desnuda y muerta por picaduras de abeja en la garganta. Poco después, otra pareja de veinticinco años es asesinada en la Casa del Cordón, un conocido edificio medieval.

El joven inspector Unai López de Ayala —alias Kraken—, experto en perfiles criminales, está obsesionado con prevenir los crímenes antes de que ocurran, una tragedia personal aún fresca no le permite encarar el caso como uno más. Sus métodos poco ortodoxos enervan a su jefa, Alba, la subcomisaria con la que mantiene una ambigua relación marcada por los crímenes… El tiempo corre en su contra y la amenaza acecha en cualquier rincón de la ciudad. ¿Quién será el siguiente?”
 

OPINIÓN PERSONAL
    Me cuesta mucho situar una novela policíaca en una ciudad española conocida, sobre todo si es una ciudad pequeña como Vitoria. No es que  me cueste creer que se cometan asesinatos, pero no de la complejidad,  gravedad y con el modus operandi que  nos muestra la autora y más teniendo en cuenta que los asesinatos en serie no se producen solo una vez sino dos en el intervalo de veinte años, lo cual cuesta un poquito de creer sabiendo, además, que el asesino de los primeros se encuentra en la cárcel. Me cuesta imaginarme a un psicópata frío y calculador en un entorno que conozco. Por eso, en estos casos, y es una cuestión personal, la trama tiene que ser muy verosímil para que me meta en ella y me la crea. En esta novela  la autora lo ha conseguido, a pesar de mi predisposición a no hacerlo.
   Me cuesta mucho también creerme las historias de amor que se producen en estas novelas porque, generalmente, están cargadas de tópicos. Es lo que me ha pasado con la historia amorosa entre Unai, el inspector que lleva el caso, y Alba, la subcomisaria que llega nueva a la comisaría. No es que no me crea que no pueda surgir el amor entre ellos, pero no de la forma que nos cuenta en la novela, aunque como tampoco es lo más importante de la trama lo he pasado un poco por alto. 
   Me gusta mucho, aunque sea  un poco desconcertante, que desde el principio ya sepamos que el inspector  acaba la investigación con un tiro en la cabeza y a punto de que lo despierten de un coma del que no sabemos si saldrá bien parado. Lo que sí sabemos, porque nos lo está contando en primera persona, es que no ha muerto. Lejos de quitarle intriga a la trama creo que esto la acrecienta porque nos hace estar pendientes de en qué momento se va a producir ese disparo.
   La acción principal de la historia transcurre en la ciudad de Vitoria desde el 25 de julio (fecha en que comienzan las fiestas de la ciudad) hasta que disparan al policía el 18 de agosto. Todo transcurre a un ritmo frenético puesto que en este corto espacio de tiempo se producen ocho  asesinatos, cuatro hombres y cuatro mujeres de 20, 25, 30 y 35 años respectivamente, que continúan la serie de  los ocho cometidos hace veinte años con edades de 0, 5, 10 y 15. Junto a esta trama principal, contada  en primera persona  por el policía, se alterna otra,  contada en tercera persona y sucedida en los años setenta,  cuya relación vamos averiguando  poco a poco. La autora nos va dando  pistas muy bien construidas, que nos hacen sospechar de muchas personas que resultan no ser el asesino,  hasta que por medio de giros inesperados y casualidades todo  desemboca en un final sorprendente e imprevisible.
      Por otra parte, mezcla muy bien la intriga policiaca con elementos costumbristas e históricos de la ciudad de Vitoria, con el añadido de elementos esotéricos y mágicos cogidos de leyendas de la zona, lo que me ha hecho recordar y encontrar muchos parecidos con la novela El guardián invisible de Dolores Redondo que también transcurre en el país Vasco.

     Como resumen final, diré que la novela me parece muy completa, muy bien escrita, intrigante, de lectura fácil,  ritmo muy rápido, que no se recrea en ofrecer datos morbosos y que mezcla muy bien los elementos históricos, misteriosos, amorosos y de intriga para componer una historia tremendamente adictiva que no podrás soltar hasta saber cómo ocurrieron los acontecimientos tanto en la actualidad como en el pasado.


sábado, 23 de septiembre de 2017

LOS ARÁCNIDOS...................................FÉLIX J. PALMA













TÍTULO: LOS ARÁCNIDOS
AUTOR: FÉLIX J. PALMA
EDITORIAL: ALGAIDA LITERARIA-PREMIO CORTES DE CÁDIZ
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2004
GÉNERO: RELATOS (FANTÁSTICOS)

SOBRE EL AUTOR:
   Félix Jesús Palma Macías nació en Cádiz en 1968.  Su dedicación al género del cuento le ha reportado más de un centenar de galardones. Otros libros de relatos: “El vigilante de la salamandra”, “Las interioridades” o “Métodos de supervivencia”. Novelas: “La hormiga que quiso ser astronauta” (2001), “El mapa del tiempo “(2008), “El mapa del cielo” (2012) y “El mapa del caos” (2014), estos tres últimos forman parte de la “trilogía victoriana”.


OPINIÓN PERSONAL
    La primera vez que leí un relato de Félix J. Palma fue en el taller de cuento al que asistía hace un par de años. Bueno, en realidad fueron dos y los dos me fascinaron, uno por el tono humorístico  y la situación tan absurda  y disparatada que planteaba y el otro por la tristeza que transmitía a pesar de estar escrito también en tono ligero y con cierto toque de humor.
    Los dos se encuentran en este libro: uno es “ Los desprendidos” en el que Damián Ortega, un hombre abatido y desmotivado, cada día en el autobús que coge cada día para ir al trabajo,  se encuentra con una mano desconocida que le proporciona placer, hasta el punto de hacerle cambiar su forma de ver el mundo; el otro,  titulado “La vida es cuento”,  es una moderna y urbana adaptación del cuento de Caperucita Roja, encarnada por un oficinista deprimido llamado Pelayo Daza y una prostituta, que representa al lobo, en el que, debajo del tono de humor oscuro, nos  muestra la cruda realidad de la soledad.
     Después de leer estos dos cuentos, supe que tenía que  leer más cosas de este autor que tanto me había llamado la atención, pero no he tenido oportunidad  hasta ahora que he  vuelto a leer los anteriores y los otros seis que resumo a continuación:
   
-Confusión macabra
    Eliseo, un hombre anodino convencido de que el error en la identificación de un cadáver,  necesariamente tiene que significar algo en su destino ya que no es posible que las casualidades no formen parte de un plan conjunto. Un sainete de historias interrelacionadas en las que el azar también cuenta con segundas oportunidades.
  
 -Los arácnidos
   Un pacto macabro entre una abuela, que teje y teje sin parar para aliviar la artritis, y su seductor nieto. Un inquietante y terrorífico relato sobre la codicia humana que rompe la línea humorística de todos los demás.

-Los paraísos perdidos
   Un hombre que,  obsesionado con la piscina de su compañero de oficina y devorado por la envidia, llega a degradarse moralmente hasta niveles insospechados.

-Morir en tu bañera y otras lamentables casualidades
    ¿Puede una bañera tener instintos asesinos discriminatorios o se trata de meras casualidades? Un hombre excesivamente promiscuo, intenta desentrañar junto con el agente Valera y el inspector Calderón, los motivos o casualidades que hacen que todas sus amantes mueran en su bañera.

   - Del amor y otras vísceras
Cuando entregarse a la persona amada en cuerpo y alma se toma al pie de la letra.

   -Las lágrimas de Lorenzo
     Lorenzo no consigue asimilar que su novia corte su relación en pleno acto sexual  y decide suicidarse poniéndose a la vía del tren, pero un movimiento de imitación y empatía por parte de otras personas le hace cambiar de idea.
     En todos los cuentos nos plantea situaciones absurdas llevadas hasta el extremo más delirante, mostrándonos unos personajes anodinos, sin personalidad, grises, a veces grotescos y siempre consumidos por algún sentimiento que les impide disfrutar de lo que tienen. Personajes que se empeñan en buscar la felicidad ignorando que en muchas ocasiones ya la tienen o descubriéndola en otras.
    La imaginación del autor no tiene límites. Utiliza un léxico muy rico y variado para  llevarnos hasta la cima del disparate, pero sin perder la coherencia de la historia, siempre con un tono de humor irónico, lleno de originales metáforas y magníficas, precisas e hilarantes comparaciones y descripciones  para llegar a unos finales a veces rocambolescos.
    Me parece una genialidad que, llegando a la culminación de lo absurdo, consiga mostrarnos la realidad más cotidiana.
   Un libro de relatos que te hace disfrutar no sólo de la originalidad de las historias tan fantásticas que nos muestra sino también del estilo tan personalísimo que utiliza. He leído en una entrevista que se declara seguidor de Cortázar, también uno de mis escritores favoritos,  con el que he visto bastantes similitudes no sólo en la forma tan natural de mostrarnos que “lo fantástico sucede en condiciones muy comunes y normales”, como decía el escritor argentino, sino también en la normalidad con la que sus personajes se toman esas situaciones.
    En mi opinión es un libro imprescindible para los amantes de los relato

viernes, 8 de septiembre de 2017

ESTE JUEVES.......HÉROES, HEROÍNAS Y SIMILARES

      


 
   Este jueves nos conduce Ibso, del blog CAMINO A UTOPÍA y nos propone que contemos una historia sobre héroes. Podéis leer todos los relatos participantes pinchando en el enlace. 


     El  espejo  me devuelve la imagen de un hombre alto, 1,87, corpulento, fuerte, de músculos definidos forjados durante horas de gimnasio y practicando todo tipo de deportes. 
      Me gustaba verme así, me daba  seguridad. Impresionaba tanto a las  mujeres, que me deseaban, como a los hombres, que me envidiaban.Uno de ellos era mi amigo Enrique. 
      Me gustaría ser como tú, me decía a menudo desde su metro setenta  de estatura y su cuerpo delgado y enclenque, pero ya sabes que a mí el deporte me da alergia, comentaba entre risas.
    Éramos tan  diferentes físicamente como la noche y el día , pero amigos inseparables desde la infancia. Le gustaba montar en monopatín, y casualmente aquel día lo llevaba bajo el brazo porque venía de practicar con unos colegas. Habíamos quedado para tomar una cerveza. De pronto la gente gritaba y corría aterrorizada hacia nosotros. Una furgoneta venía a toda velocidad por la rambla arrollando a todo el que se cruzaba en su camino. Casi a nuestra altura paró y tres hombres se bajaron portando cuchillos de grandes dimensiones. Uno de ellos se lanzó a por una mujer, que estaba intentando levantarse del suelo, dispuesto a matarla. Enrique no se lo pensó ni un segundo, se fue hacia él y le propinó un fuerte golpe en la espalda con el monopatín. Eso le dio tiempo a la mujer, y seguramente a otras personas, para levantarse y salir huyendo. Sin embargo,  Enrique no pudo ver a otro  de los hombres que le clavó el cuchillo varias veces en  la espalda ¿Y que hice yo mientras tanto con mi gran cuerpo musculado y perfecto? ¿ Intenté ayudar a mi amigo? ¿Le planté cara al terrorista?…
      Jamás me perdonaré la reacción de cobardía que primero me paralizó por completo y luego me impelió a salir huyendo dejando a Enrique malherido en un charco de sangre. Para cuando pude reaccionar y volver a ayudarlo ya estaba muerto.
    Solo espero que allá, en el paraíso de los héroes donde sin duda estará, consiga perdonarme, porque yo jamás lo haré. 
  
     

miércoles, 16 de agosto de 2017

SIETE DÍAS EN TENERIFE

SIETE DIAS  EN TENERIFE

Día 7-7-17 (Viernes)
   Salimos de Madrid a las siete de la mañana. Cuando llegamos al aeropuerto de Tenerife Norte tenemos que esperar un buen rato para que nos den el coche que habíamos alquilado. Es una furgoneta grande. Llegamos a Torviscas (Adeje) sobre las 13 horas. El apartamento es pequeño pero no está mal, aunque el colchón de la cama supletoria está hecho una mierda. Tiene una terracita pequeña desde la que se ve El Teide.


 El cuarto de baño está dividido en dos zonas, lo que nos da un poco más de juego a la hora de compartir. El inodoro y la bañera están separados del lavabo por una puerta. Hago un inciso para decir que tres días antes de volar nos llamaron de la agencia para decirnos que en el apartamento de dos habitaciones que teníamos contratado  se habían roto unas tuberías y no se podía ocupar.  Nos ofrecieron otro de una sola habitación que con las prisas y dado que los billetes no podíamos cambiarlos, tuvimos que aceptar.
    En la calle  del apartamento hay un restaurante cubano que tiene una gran terraza desde la que se ve el mar, el hombre es muy agradable, hay música de salsa y comida cubana además de sándwiches y bocadillos. También tiene un futbolín y un billar. Después de comer vamos al apartamento y dejamos a los niños jugando a las tablets con Mario, nosotros vamos a comprar algo de comida. Después de colocar todo bajamos andando a la playa porque la señora del apartamento nos dijo que no estaba lejos.  Efectivamente no lo está pero está muy en pendiente  y a la vuelta nos cuesta mucho subir andando.



 Las chancletas me rozan y me hacen heridas. La playa es pequeña, de arena negra y no hay demasiadas olas. Desde la terraza del apartamento se ve la puntita del Teide. Por la noche cenamos allí cosas de picar. 

Día 8-7-17 (Sábado)
   Desayunamos en la terraza, mirando a las montañas. Es sábado y decidimos quedarnos en la playa para descansar del viaje y tomar contacto. Comemos en el restaurante cubano, donde probamos los tamales, que es una comida típica cubana hecha con harina de maíz y pimiento rojo, están muy buenos. Yo pido pollo asado a la brasa (o braza como pone en la carta) con guarnición cubana que consiste en arroz con frijoles negros, yuca y plátano frito. La yuca se parece a la papa, aunque me gusta menos.


 Los niños se van   al apartamento que tiene wifi a jugar con las tablets y nos quedamos nosotros tres tomando unos gin-tonics. Lo pasamos bien. Después vamos  a la playa.


 No hay mucha gente porque es un poco tarde ya para la mayoría de los turistas (ingleses, rusos, alemanes) que están preparándose para cenar y salir de fiesta.

Día 9-7-17(Domingo)
   Quedamos con Julia y con Marco en Santa Cruz. Mi idea inicial era la de ir a Taganana a comer y disfrutar de la playa pero al final decidimos que no, porque es domingo y estará a tope y es un sitio muy complicado para aparcar dos coches. A Jorge le duelen  los oídos y aprovechando que estamos en Santa Cruz, deciden   llevarlo a urgencias a la clínica Parque. Marco acompaña a Vidal y a Teresa con Jorge a urgencias mientras Julia, Mario, Sergio y yo damos una vuelta por Santa Cruz. Vamos por la avenida de Anaga hasta la plaza de la Candelaria.Han hecho un túnel que pasa por debajo de la plaza y encima han hecho una especie de lago pequeñito. Está muy  cambiada desde que yo vivía allí.


Recorremos  la calle Castillo, la placita del Príncipe y Julia nos enseña  una especie de palacio masón que está abandonado y que yo no recuerdo.





 Cuando nos juntamos de nuevo nos vamos  a comer a un restaurante italiano. Los niños se portan  bastante bien y la comida resulta muy  agradable. Después de comer quedamos en el parque de La Granja porque ellos van   a buscar a Lupo, un perrito cruce de podenco canario que tienen, porque a los niños les hace mucha ilusión conocerlo. Estuvimos  un buen rato en el parque, que también me trae  muchos recuerdos de la cantidad de horas que pasé allí con Bowie. Después vamos al mirador de Las Teresitas y tenemos  la suerte de que, entre las nubes, se vea El Teide desde allí. El sitio está abandonado y muy poco cuidado. Es una pena que un sitio tan bonito esté tan sucio y desastrado. A Mario le encanta.




 Después vamos   a Candelaria con Julia y Marco a tomar una cerveza. Hay  mucha gente. Mario coge un poco de arena negra en una botella para llevarnos de recuerdo.







Día 10-7-17 (Lunes) 
   Es el  día del Teide. Tenemos que levantarnos muy temprano para salir de casa a las 7,30 de la mañana pues tenemos hora para el teleférico a las 9 y hay que estar a las 8,30.


 Llegamos con tiempo de sobra y apenas hay gente. Vidal decide cederme su billete para subir porque a él le da vértigo. Yo no había comprado porque me parece un abuso pagar 27 euros por subir, sin embargo, disfruto mucho de la subida y de las vistas.


 A Mario le encanta todo y está entusiasmado sacando fotos y fotos. Sin embargo, los niños  se han levantado con el pie torcido y no disfrutan demasiado. Al lado del  Mirador de  Ucanca hay un montón de lagartos que no tienen miedo de la gente e incluso comen de tu mano. 








Aquí los niños disfrutan mucho pero cuando vamos a Vilaflor no dejan de discutir y protestar y decidimos irnos para casa e ir a la playa por la tarde, que es donde mejor se lo pasan.
Mario y yo vamos al Burger King a comer y les llevamos la comida a los demás que se han quedado en casa.
Después de la siesta vamos de nuevo a la playa.

Día 11-7-17 (Martes)
   Como Jorge tiene que curase de los oídos y a Vidal y Teresa quieren relajarse un poquito del estrés que supone estar tirando de ellos todo el rato, nos vamos Mario y yo solos de excursión. Me cuesta un poco adaptarme al coche porque es muy grande pero enseguida le cojo el truquillo. Primero vamos a Bajamar y al llegar nos tomamos un barraquito (Mario un zumo) y una pasta en el café Melita, que parece que es una sucursal del que siempre ha estado arriba. El día está nublado pero hace calor.




  Vamos a las piscinas naturales y vemos cómo rompen las olas en las rocas, que es un espectáculo que sobrecoge. En estas piscinas naturales está inspirado mi relato del escritor y la musa que se llama Sol de invierno.














 Después continuamos hasta Punta del Hidalgo, donde hay un faro blanco que yo no recuerdo. El paisaje es totalmente diferente al sur, y por supuesto también el tipo de turismo. Se ve mucha gente haciendo surf. Mario está alucinando y todo el rato me está diciendo que le encanta y me agradece que lo haya traído. Mi disfrute es doble, primero por mí, por volver a los sitios que hacía tanto que no veía pero también por ver disfrutar a Mario.



Continuamos por la carretera de Tacoronte y aunque está un poco cambiado, reconozco la casa donde vivimos Julia y yo. Bajamos por la carretera hacia Mesa del Mar, que ahora se llama playa de La Arena. Aquí, en esta misma carretera está inspirado mi relato “Gusanos”. Parece que la carretera la han arreglado un poquito pero sigue intimidando igual, el desnivel es alucinante y las curvas muy cerradas. 









Han hecho unas piscinas naturales que antes no estaban y los apartamentos que estaban destrozados por las olas los han rehabilitado. Está muy bien aunque no hay tiendas ni nada, sólo un supermercado con cuatro cosas donde entramos para ver si podemos comprar algo pues  no vemos ningún restaurante y ya se nos ha hecho tarde para comer. Al final, de camino hacia la playa, vemos un restaurante y decidimos ir allí. El sitio no está mal, tal vez un poco oscuro pero es lo que hay. Hay un par de personas en la barra y dos parejas acabando de comer en una mesa. Pedimos churros de pescado para Mario y papas arrugadas con mojo, para mí cabrillas fritas que es el único pescado que hay. Todo perfecto hasta que empezamos a comer. A Mario le gusta el pescado y también las papas y el mojo, lo que no le gusta tanto es la cucaracha que ve en la columna de madera que está a nuestro lado. Es pequeña, de las que tanto abundan en las cocinas de Tenerife. La observamos, con miedo de que se lance hacia nosotros. Observamos que hay bastantes más que campan a sus anchas por la columna y por una cuerda gorda que pertenece a la decoración marinera del restaurante. Mario se pone nervioso y yo también. No sé qué hacer. Por un momento sopeso la posibilidad de llamar al hombre, que ya se ha puesto a  comer tranquilamente con su mujer en una mesa al fondo del restaurante, y montarle un numerito, pero mi timidez y mi miedo a hacer el ridículo me paralizan más que mi asco por las cucarachas. Mario me mira a mí, yo lo miro a él y los dos miramos a las cucarachas que, desafiantes, nos miran a nosotros moviendo sus repulsivas antenas. Retiramos la mesa de la columna intentando no llamar demasiado la atención y nos juntamos los dos en el lado de la mesa más alejado. La comida está muy buena y tenemos hambre y aunque Mario lo insinúa, decidimos no imaginarnos como estará la cocina por si algún habitante no deseado ha caído entre el rebozado de pescado.Intentamos comer lo más deprisa posible sin quitarle el ojo en ningún momento a  las cucarachas y salimos de allí pitando.
   Primero vamos a la playa que está muy bien, tiene la calificación de bandera azul  porque cumple con unos determinados requisitos y está en un paisaje protegido. Nos damos un bañito aquí pero decidimos irnos a las piscinas naturales donde nos damos un baño maravilloso y  continuamos nuestro camino.
   Vamos al Puerto de la Cruz. Intentamos aparcar por el centro pero es completamente imposible así que tenemos que dejar el coche en la carretera, a la salida.



 Hay muchos parapentes en el cielo que acaban aterrizando a nuestro lado en la playa. Ahora toda la zona del lago Martiánez es peatonal. Hay muchísima gente congregada en los espigones del puerto y nos preguntamos qué será lo que están haciendo. A medida que nos vamos acercando nos damos cuenta de que es un día especial. Hay chicos jóvenes tirándose al mar desde lo alto de las rocas en el paseo San Telmo, lo que nos recuerda a los chavales que se tiraban desde el puente en Oporto. 





A medida que avanzamos hay más y más gente, hasta que descubrimos que lo que hay es una procesión y que la gente está esperando en el puerto para ver cómo se llevan los pescadores a la virgen del Carmen que es la patrona de la Ciudad. Hay muchísimo ambiente de fiesta y muchos chavales se tiran al agua entre los barcos.



   En vez de coger la autopista para volver decidimos continuar por la carretera, primero hasta Icod de los Vinos y continuar hasta llegar a Adeje por el otro lado, con lo cual casi habremos dado una vuelta completa a la isla (solo queda la parte de Anaga) El paisaje es precioso pero yo ya empiezo a acusar el cansancio de conducir todo el día. Va anocheciendo y casi tenemos que subir hasta Santiago del Teide para volver a bajar.


 Pasamos un poquito de tensión porque la carretera está solitaria, las nubes van bajando y yo ya estoy muy cansada y con mucha tensión muscular, pero al final llegamos sanos y salvos al apartamento. Teresa y Vidal nos esperan en el restaurante cubano donde cenamos.









 El día ha sido agotador para mí, pero he disfrutado muchísimo viendo disfrutar a Mario, maravillado con todo lo que le he enseñado.

Día 12-7-17 (Miércoles)
      Hoy nos vamos directamente a Taganana y Benijo. La carretera tiene tantas curvas y  tanta pendiente que me vuelve a sobrecoger después de tanto tiempo sin  ir. Hay que ir muy despacio porque en cualquier curva te encuentras con otro coche y te chocas. Pero todo merece la pena cuando llegas a la playa de Taganana.


No ha cambiado apenas nada, afortunadamente el turismo masivo no llega aquí y tanto la playa como el pueblo en sí mantienen su esencia. Hoy no hay demasiada gente y no tenemos problemas para aparcar. 



El mar está espectacular, la marea está alta y hay unas olas enormes. Siempre lo he pasado muy bien aquí y hoy no iba a ser menos. Los niños y yo nos lo pasamos pipa con las olas. No hay socorristas ni bandearas de ningún tipo pero hay un cartel que advierte de que la playa es peligrosa, así que solo nos quedamos en la orilla saltando olas. La marea sube aún más y tenemos que irnos porque la playa va desapareciendo. 





Los niños protestan porque creo que es el día que mejor se lo están pasando. Comemos en un restaurante enfrente de la playa que yo no conocía o que han restaurado. Pedimos cherne con papas arrugadas y una ensalada para nosotros y para los niños papas fritas con chuleta de cerdo. El pescado y las papas con el mojo verde y el rojo están muy buenos, a Mario le encantan y se pone morado. Después de comer vamos a ver el mar cómo rompe en las rocas, es un espectáculo que realmente impresiona por su fuerza.





   Volvemos por la carretera de Las Mercedes y vemos cómo va cambiando el paisaje al bosque de laurisilva que atrapa la humedad de las nubes. El Pico del Inglés está despejado y tenemos la suerte de ver el Teide y cómo las nubes van llegando y lo tapan y lo destapan por momentos. Es fascinante. Hace frío y Teresa casi no se baja del coche. Los niños van un poco enfadados pero al final también se bajan un poquito.





 Continuamos y paramos en el mirador Cruz del Carmen  donde las vistas son también impresionantes y donde yo no había estado nunca o al menos no lo recuerdo. El bosque es impresionante, lleno de humedad y musgo. Hay un sendero de madera que se adentra en él, se llama El Sendero de los Sentidos. Hay unos novios haciéndose fotos. Hace bastante frío y se agradece volver a entrar en el coche.





Día 13-7-17 (Jueves)
      Hoy toca el acantilado de los Gigantes que está cerquita de casa. Cuesta mucho aparcar en el pueblo y nos dejan en la playa a los niños y a mí y Teresa y Vidal se van a aparcar. Esta es una zona más cara que donde estamos nosotros. La playa es pequeñita pero muy bonita, al lado de los acantilados. El agua está muy limpia y muy fría y no hay olas pero lo pasamos muy bien viendo los peces con las gafas de bucear. En esta playa está inspirado mi relato "Fundido en blanco".




 Vamos a comer al apartamento y comemos unos bocadillos. Dormimos un poquito la siesta y por la tarde vamos a la playa de Las Américas que está al lado. Concretamente vamos a la Playa del Bobo. Es muy bonita y ya no hay mucha gente porque para los ingleses es un poco tarde. Hay olas y los niños lo pasan bien. Es el último día de disfrutar.




   Por la noche vamos a cenar a una terraza del centro comercial que está al lado de casa.

Día 14-7-17 (Viernes)
   Se acabó lo que se daba. Último desayuno viendo el piquito del Teide desde la terraza. Después recoger todo y esperar a que venga la dueña a buscar las llaves. Dejar el coche en el aeropuerto y esperar hasta las cinco de la tarde que salga el vuelo. La espera es lo peor pero teníamos que hacerlo así para que nos saliera más barato.
En el avión vamos todos desperdigados, menos Vidal que va sentado con los niños…en los vuelos baratos hay que pagar por todo.
   Llegamos a Madrid a las 21,30 de la noche. Se nota el calor aplastante.


Nota: Todas las fotos utilizadas en esta entrada son propiedad de Mario Lozano Cortés y no pueden ser utilizadas sin su consentimiento.